sábado, 1 de julio de 2017

Sobre las nuevas ideologías de moda



En este nuevo milenio, especialmente a raíz de la última gran crisis económica del capitalismo, han surgido, en el espectro político de la autodenominada "disidencia", una serie de pensamientos y corrientes que, aparentemente novedosos, han irrumpido con cierta fuerza en los últimos años, algunos incluso en el último año, dada la velocidad con la que cambian, aparecen y desaparecen las nuevas tendencias políticas por la Red. Y precisamente esa es la principal característica de estos grupos; que son corrientes difusas, que tienen pocas cosas en común, son muy variables en puntos fundamentales y, muchas veces, no existen más allá de los foros y los submundos creados por Internet. 

Es en la Red donde habitan y se desarrollan, donde crecen y mutan con extraordinaria velocidad. ¿Se quedarán simplemente en esos mundillos sin pasar a la realidad física? ¿Es la Red el preámbulo de los movimientos políticos que veremos después en la calle? ¿Directamente se ha anulado la acción política real, de carne y hueso y ésta se orquestará desde un teclado? Ésas son algunas de las preguntas que podrían realizarse a tenor de lo que vemos en estas tendencias. El tiempo dirá la influencia y el peso que tendrán en el futuro, mientras tanto, pasemos a analizarlas.

Así pues, de todas estas tendencias que han surgido en Internet, realizamos a continuación un análisis crítico de aquéllas con las que algunos tradicionalistas pueden verse tentados a "coquetear" o incluso orientarse; pues, con la excusa de "pragmatismo" o "posibilismo", ven a estas ideas como una suerte de transición hacia la sociedad tradicional. Esto es absolutamente falso, porque la Historia (siempre maestra) ha demostrado que las "novedades" no suponen un atajo para la restauración del viejo orden cristiano, sino que más bien, son un nido de heterodoxias y confusiones que únicamente sirven para restar fuerzas a la verdadera lucha contrarrevolucionaria que, en las Españas, sólo puede ser el carlismo.

Sin más, haremos una breve crítica desde el tradicionalismo a las tres tendencias más destacadas de este ámbito:

- Identitarismo: Surge en Francia al calor de la Nueva Derecha; recibe influencia, en grado diverso, tanto de la posmoderna Nouvelle Droite de Pauwels y de Alain de Benoist, como del radical anticristianismo iniciático de Guénon y de las pretenciosas elucubraciones esotéricas de Giulio (alias "Julius") Evola. Es decir, se trata de la corriente política más destacada de esta línea de pensamiento, aunque cabe señalar que, no siendo la única, sí es la más representativa. Recordemos que la Nueva Derecha es en gran medida una especie de nacionalsocialismo renovado y, más aún que éste, neopagano y fuertemente anticristiano. Un romanticismo que algunas veces se ha hecho llamar (causando no pocas confusiones) "tradicionalismo"; pero que en realidad nada tiene que ver con el verdadero tradicionalismo (católico, monárquico y contrarrevolucionario) y sí tiene mucho que ver con el nacionalismo liberal de siempre, decorado con la idealización romántica, matizado con falsos regionalismos y tribalismos y con una especie de nostalgia medieval o de la Cristiandad. Y aquí es cuando más suele confundir a nuestros simpatizantes, puesto que, como señalamos, el identitarismo nace de la Nueva Derecha francesa (que a su vez es un lavado de cara del nacionalsocialismo) y, por lo tanto, es neopagano, europeísta y anticristiano. Pero, como también señalamos, estas nuevas tendencias política se caracterizan por su heterodoxia y el identitarismo no es ajeno a ella, por lo que se puede hacer pasar por cristiano. 

Esta ideología nace, como hemos dicho, con la Nueva Derecha, aunque también se utiliza el término de "metapolítica", todavía más ambiguo y confuso, porque estas corrientes se consideran, en ocasiones, continuadoras renovadas del tradicionalismo real, al que ven trasnochado e inaplicable hoy y buscan, por lo tanto, que se convierta en una especie de corriente política dentro de eso que denominan "Think tank". 

- Libertarismo (o anarcocapitalismo): Aunque esta tendencia es más antigua e incluso podríamos remontarla a los propios orígenes del liberalismo, es relativamente novedosa en España y, dadas las asociaciones y movimientos que han surgido en los últimos años y a la aparición de ciertas corrientes de este pensamiento que crean confusión en algunos amigos de la Tradición, es importante dedicarle un espacio para alertar a nuestros simpatizantes. 

El libertarismo no es más que un liberalismo radical, un individualismo absoluto que, sin embargo y dada la relación Estado-Mercado desde el nacimiento y triunfo del propio liberalismo, se desentiende de esta inseparable alianza y busca la desaparición del Estado para sustituirla por una especie de sociedad ultracapitalista. A bote pronto, parece una ideología que no debería preocuparnos porque nada tiene que ver con le tradicionalismo y no hay aparente peligro de que un tradicionalista termine apoyando a estos movimientos. Pero lo que sucede es que dentro del libertarismo hay muchas familias y, entre ellas, hay una especie de libertarismo conservador, llamado paleolibertarismo, que llega a la conclusión (acertada, por otra parte) de que la sociedad tradicional fue la más libre. Si a esto le añadimos que, como son conservadores, no ven como un horror una sociedad religiosa y jerárquica, por lo que suelen sentirse más o menos identificados con las formas sociopolíticas de la Cristiandad. El problema y el principal punto de diferencia es que estas personas consideran que, como el Antiguo Régimen no tenía Estado, era una suerte de sociedad capitalista (anterior al nacimiento del capitalismo). Cuando, realmente, la propia sociedad estamental, los cuerpos intermedios y la catolicidad del Antiguo Régimen que castigaba la usura, impedían el florecimiento de ese capitalismo sin Estado. Al contrario, el Antiguo Régimen se caracterizó por castigar al avaro por judaizante (además de gravísimo pecado), al tiempo que promovía el gremialismo y otra serie de aduanas y frenos que la sociedad tradicional establecía y que impedía el nacimiento del capitalismo. 

Así pues, el libertarismo, aunque se diga "paleolibertario", no tiene en absoluto nada que ver con el tradicionalismo desde la base misma de su ideología, puesto que, en el caso de que defienda el Antiguo Régimen, lo hará solamente porque tiene la errónea concepción de que una sociedad sin Estado implicaría una sociedad capitalista y lo defenderá porque, a su juicio, era un sistema "libre" en el que podría especular a sus anchas. 

Luego, poca relación tiene esto con la concepción económica de la Tradición, mucho más cercana a un socialismo sin Estado que a un capitalismo sin Estado. Con los matices lógicos que esto conllevaría, pues es evidente que la sociedad tradicional no era socialista tal y como entendemos hoy el socialismo, pero sí era profundamente social y comunitaria, en absoluto individualista y especuladora. El propio Vázquez de Mella decía que, si el marxismo no hubiera utilizado la palabra "socialismo", ésta sería usada por el tradicionalismo que, por la usurpación de este término por el estatismo igualitario marxista, prefirió nombrar a la concepción económica tradicional como "sociadelista".

- Derecha alternativa (Alt-Right): La derecha alternativa es la última y más reciente tendencia política de estas dos anteriores. Ha dado el salto a la fama tras la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales estadounidenses y es también la nueva tendencia política más amplia y heterodoxa por la cantidad y diversidad de tendencias que engloba. Simplificando un poco, diríamos que tiene elementos de los dos pensamientos políticos anteriores, es decir, del identitarismo y del libertarismo. Sus principales banderas de enganche las hemos visto en el apoyo que han prestado a la candidatura de Trump, es decir, la lucha contra la globalización y el "establishment" (poder político dominante). 

Como hemos señalado, se trata de una línea política altamente heterodoxa y difícil de definir, pero para simplificar, podríamos decir que se caracterizan, por lo general, por tener un mensaje notoriamente racista, llegando a extremos darwinistas y supremacistas. También por una especie de capitalismo de Estado (pues son contrarios a la globalización pero no al sistema capitalista en general) y, en ocasiones, a simpatizar con posturas libertarias. 

Es destacable la anglofilia de las personas que se adhieren a la derecha alternativa, empezando porque la denominan Alt-Right insertando barbarismos anglicistas en el idioma castellano. No hay nada más que comentar a la ridiculez de que un español defienda al imperio anglosajón a costa de la discriminación a nuestros hermanos españoles de ultramar, empezando por los novohispanos. 

En la España ibérica esta tendencia es apoyada por personas procedentes de la derecha liberal clásica, por antiguos nacionalsocialistas y por enfermizos racistas que han visto en la derecha alternativa un caldo de cultivo para extender sus enrevesadas y ridículas teorías. 

Pero, como hemos dicho, entre la derecha alternativa hay tantas tendencias que es muy difícil establecer una línea común. Inlcuso el identitarismo y el libertarismo, anteriormente desarrollados, se podrían incluir dentro de esta tendencia política, pues la derecha alternativa está todavía en desarrollo y aún es difícil establecer con claridad su línea de pensamiento. Así pues, existen corrientes como los "neorreaccionarios", que salen tanto de la derecha alternativa como del paleolibertarismo y que suponen un añadido más a la confusión creada en estos últimos años. Un término más en la sopa de etiquetas y definiciones políticas que representan estas nuevas modas.


Los tradicionalistas no podemos caer en la trampa de ver en estas nuevas ideologías y corrientes políticas algún tipo de atajo o mal menor para la restauración de la Cristiandad. No hay "ventanas de Overton" ni posibilismos que valgan. Dejémonos de experimentos que a nada conducen y centrémonos en difundir nuestro ideario sin contaminaciones ni pactos que suponen el sacrificio del ideal. No olvidemos que estos grupos son competencia directa de la Causa y que, como decía Eugenio d'Ors: "lo que no es tradición, es plagio".

Por último, aunque lo hemos citado en Carlismo Galicia en la entrada de "Restaurar la Cristiandad", es conveniente recordar lo que dijo San Pío X en la carta sobre los errores de «Le Sillon» (Notre charge apostolique):

«… no se edificará la ciudad de un modo distinto a como Dios la ha edificado; … no, la civilización no está por inventar, ni la nueva ciudad por construir en las nubes. Ha existido, existe: es la civilización cristiana, es la ciudad católica. No se trata más que de instaurarla y restaurarla, sin cesar, sobre sus fundamentos naturales y divinos, contra los ataques siempre nuevos de la utopía malsana de la revolución y de la impiedad: omnia instaurare in Christo».

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